martes, 14 de abril de 2009


LA CASA ROJA

(Juan Carlos Mestre)

La primera lectura de La Casa Roja resulta sorprendente.

Le asaltan al lector tal cantidad de imágenes surrealistas, a menudo muy complejas, frecuentemente incomprensibles, dirigidas más al subconsciente que a la razón del lector… Que apabulla y desorienta si no eres un lector habitual de poesía, e incluso así. Pero desde luego, este alud de nieve surrealista logra crear una clara sensación de estar un poco en otro mundo, en el mundo extraño y maravilloso de Juan Carlos Mestre, donde disfrutarás de la poesía si aceptas las reglas del juego que te propone.

Juan Carlos Mestre cambia continuamente de estilo; pasando de poemas preñados de extrañas -pero muy efectivas por cuanto a crear un clima poético se refiere- metáforas e imágenes donde debes prescindir de la lógica y dejarte guiar por las sensaciones, a poemas de discurso más diáfano y lógico donde no supone ningún esfuerzo seguir el discurso.

Cambia también de formas; de poemas en verso largo, a poemas en verso corto y a prosa.

Cambia también de tono; de lo triste e incluso trágico de algunos poemas, a lo irónico, o directamente sarcástico, parodiando en ocasiones algunos espejismos comunistas con fino humor, dándoles el aspecto de míitines poéticos.

Es digno de resaltar y muy de agradecer, el hecho de que el humor está muy presente en muchos poemas, ya sea en forma directa, con juegos de palabras, ocurrencias, chistes (poéticos) incluso; o de forma más sutil, a través del título, del doble sentido, de la extrañeza con que afronta en ocasiones un tema o la ingenuidad.

En resumen, LA CASA ROJA de Juan Carlos Mestre, nos/me ha resultado un libro no sólo ameno y/o agradable, sino además, y no es frecuente ni mucho menos usar este adjetivo cuando se trata de un libro de poesía, ha resultado ser francamente DIVERTIDO y estimulante. Por la desmesurada y valiente imaginación con que construye su lenguaje y por el humor con que lo viste.

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